Una solución inmediata a los graves problemas de movilidad y contaminación que vivimos diariamente, y que muchas veces no somos conscientes de todo lo que nos afectan.

Empecemos por el estrés diario del transporte y la imposibilidad de ver soluciones cercanas.

Para casi todas las personas en Bogotá, el transporte de su casa al trabajo cada mañana es un desafío, y en la tarde para devolverse es aún peor; sobre todo si las distancias son largas. A pesar de esta situación que es realmente dramática, no parecen haber soluciones a la vista.

  1. El Metro: tardará al menos 10 años en terminar de construirse, hasta el 2025.
  2. Ampliación de vías: la Alcaldía Mayor no tiene previstas ampliaciones de vías que puedan dar solución al problema en los próximos 10 años.
  3. Transmilenio: abarrotado, sobrecargado, con frecuencias insuficientes, y con esperas insoportables en las estaciones, tan solo transporta el 9% de los pasajeros de la ciudad.
  4. El Sistema Integrado de Transporte Público SITP: cuando esté plenamente activo, terminará transportando cerca de un 20% de los pasajeros de toda la ciudad.
  5. Taxis: El 4% de las veces, los atribulados ciudadanos deben apelar al costoso Taxi, lo que suma un total de más de ($10.000.000.000) 10 mil millones de pesos diarios, gasto que pagan las personas.
  6. Motos: ya son más de 350.000 motos en la ciudad, atiborrando las calles, entorpeciendo el tráfico y aumentando el “trancón”, además con un resultado alarmante: el 51% de los accidentes totales son provocados por motos en la vía.
  7. Las rutas escolares transportan unos 528.000 niños, en insensibles trayectos de hasta 4 horas al día.
  8. Cada vez más rutas intermunicipales están apareciendo debido a los trabajadores que viven en las ciudades aledañas y que deben afrontar dos situaciones fuertes: un transporte diario que sumando resulta costoso, y un tiempo de recorrido interminable y agotador.

Las bicicletas convencionales (Siglo XIX) parecieran la opción perfecta, pero tienen sus propios problemas, por lo que la mayoría de las personas no las usan. Debido a las largas distancias y la dificultad de los caminos, causan enorme agotamiento físico a las personas normales y por supuesto, sudoración. No permiten llevar elementos de mano como bolsos femeninos, laptops, documentos, herramientas, paquetes, etc., a menos que sea a lomo, lo que se contrapone a las necesidades de un trabajador contemporáneo.

Sin embargo, gracias a nuestro avance, no todo está perdido.

ESTAMOS EN EL FUTURO, DEBERÍAMOS APROVECHARLO.

La ciencia y la ingeniería, han desarrollado una tecnología que reemplaza el esfuerzo humano. Un pequeño motor eléctrico de neodimios, que aprovecha hasta el 98% de la energía recibida, muy suave, agradablemente silencioso, que no necesita casi mantenimiento, y operable por casi cualquier persona, el cual otorga la misma fuerza y velocidad que el pedaleo de un ciclista con sus piernas. Ni más, ni menos.

Así como en su momento el carro y la moto reemplazaron los caballos (por eso su potencia se mide en caballos de fuerza), estos motores eléctricos reemplazan las piernas del ciclista, y su potencia, aunque se mide en Vatios (W), “debería medirse en piernas de fuerza” como dicen muchos por ahí, ya que nunca podría compararse a una moto.

De esta manera fue posible traer a la vida una nueva generación de bicicletas (Siglo XXI)las Bicicletas Eléctricas. Con diseños y estilos diferentes, estas bicis con tecnología, han permitido dar un enorme paso para resolver los problemas de cansancio, sudoración, carga de elementos y demás factores en el transporte unipersonal. También son dotadas con accesorios de seguridad como luces delantera y trasera, direccionales, pito y amortiguadores, además con prestaciones de comodidad como silla suave, guanteras, baúles y maleteros, todo a un bajo costo para el bici usuario.

Estas bicis a su vez brindan el desplazamiento más rápido registrado en la ciudad, lo que no significa mayor velocidad (25 km/h en promedio), comparado con el de otros vehículos como automóviles (17 km/h en tráfico), buses, motos y demás.

SON REVOLUCIONARIAS, ALGO QUE ANTES NO EXISTÍA.

Estas bicis son idóneas para recorridos largos como los más comunes en la ciudad, que son desde 12 hasta 20 km, y que pueden hacerse entre 30 y 45 minutos utilizando las CicloRutas, que hoy registran una escasa ocupación menor al 5%.

Aunque muchos oficinistas decidieron hace algún tiempo usar la bicicleta tradicional en recorridos cortos de 3 y 5 km, al pasar los meses de uso, el agotamiento y desgaste diarios los inclina a cambiar a este nuevo método, más apropiado para sus necesidades.

CERO HUMO, CERO RUIDO, CERO ESTRÉS.

Como si la solución de transporte fuera poco, estas bicis eléctricas también son muy amigables con el medio ambiente. No contaminan, ni el aire ni el ambiente en general. No hacen ruido y casi no consumen energía, ayudando a «la urgente necesidad de frenar las emisiones de carbono» que no da más espera, como quedó expresado en la Asamblea General de Presidentes de Naciones Unidas el pasado 15 de Septiembre de 2015.

EUROPA LAS ACEPTA Y LAS PROMUEVE.

En los países desarrollados, los cuales en términos de evolución, en nuestro país hemos usado como nuestro modelo a seguir, han adoptado a las bicicletas eléctricas como una solución fascinante para las personas que necesitan desplazarse largas distancias desde sus hogares hasta su trabajo, al punto de incentivar su uso reduciendo impuestos y ofreciendo bonificaciones en tiempo y dinero a las personas que vayan a trabajar en bicicletas convencionales y en bicicletas eléctricas.

Además de esto, son varias las empresas europeas, orientales y multinacionales, que han optado por ofrecer a sus empleados estas bicicletas de forma gratuita o con facilidades de pago, al comprender que así no sólo los ayudan a ellos mejorando su calidad de vida, sino que también ayudan a la humanidad entera al descontaminar y descongestionar el planeta.

Esto no es por unos pocos, es por todos.

Cada bici de estas es en realidad, un carro menos, un bus menos, un taxi menos, una moto menos, y una persona más, feliz.

 

Por:
César Godoy M.
Biológica Vehículos Eléctricos de Colombia